Rss Feed
Tweeter button
Facebook button
Technorati button
Myspace button
Linkedin button
Delicious button
Digg button

ACMRadio – AComerManzanas

Alumnos al poder

Posted by javierfurio enero 17, 2010, under ciudadanía, featured | 1 Comment

Magnífica foto alegórica de la violencia escolar publicada por Elciudadano.clHace pocos días, un amigo tuvo la feliz ocurrencia de aderezar momentos aciagos o cuanto menos tórridos, con un chascarrillo en principio ácido y divertido, pero a la larga tristemente esclarecedor y doloroso. El tema era sencillo: una comparación entre un colegio de hace veinte años y uno de hoy. Y ahí es donde uno se pone a pensar y acaba llevándose las manos a la cabeza.

Y es que nos hemos convertido en garantes de tantísimos derechos que por ahí andan (los derechos, me refiero) chocándose unos con otros y provocando un vacío absoluto en los objetivos. En un ejercicio de estupidez galopante, hemos envuelto la educación con tantos papeles de regalo, celofanes y lacitos que hemos asfixiado por completo el cerebro del alumnado, que termina saliendo del periodo obligatorio de enseñanza de una patada en la rabadilla, sin un solo atisbo de bagaje cultural aceptable y, eso sí, bien curtido en el noble arte de la extorsión, la violencia y el absentismo. Toda una garantía de éxito en la vida, vamos.

Y es que nos hemos llevado a nosotros mismos a una situación de total indefensión ante los menores gracias a nuestra maldita costumbre de aplicar a rajatabla el concepto de la discriminación positiva o, dicho de otro modo, aquello de que un clavo saca otro clavo. Ahora lo que tenemos, le guste al señor del talante y al de antes del señor del talante (y si me apuran incluso al de "por consiguiente"), es una colección de clavos bien metiditos en la pared, pero el puñetero primer clavo, el de la regla de madera, los brazos en cruz con dos tomos de la Espasa Calpe en cada mano y los himnos religiosos al entrar y al salir de clase... ése sigue ahí, más clavadito que nunca. La diferencia es que quien ahora está de rodillas, mirando a la pizarra con las orejas de burro y la enciclopedia jodiéndole los brazos, es el maestro, mientras los alumnos le centrifugan los lomos a patadas para grabar la escena y subirla al Feisbuc.

Yo me imagino a mí mismo llorándole a un señor comisario que mi profesor me ha llamado "ceporro" e "inútil" y la verdad, lo último que se me ocurre es que al educador en cuestión le caiga una multa de 300 euros. Pero no hablo de una hipótesis, sino de una sentencia hecha pública la semana pasada. El niño, el "ceporro", ya sabe lo que tiene que hacer si algún otro profesor tiene las pelotas de contravenir sus apetencias o preferencias en clase.

Se llega a dar en casos extremos la escena de una profesora declamando sus apuntes mientras un zángano de catorce años se entretiene, subido encima de un pupitre, decorando las paredes con dibujos de falos y testículos con pelos porque, sencillamente la profesora no puede expulsar al niño si él no quiere irse, ni puede obligarle a bajarse del pupitre ni disuadirle de su actitud con palabras, porque se juega el sueldo y, si me apuras, el físico. Magnífico sistema educativo, sí señor... Pero eso nuestros sesudos gobernantes lo arreglan con ordenadores y se pelean con las autonomías con aquello de si son buenos o no para la vista. Las cosas importantes son importantes, claro que sí.

Actualmente hay 1 Comentario

  1. De acuerdo en general en tu reflexión, pero los profesores debemos mejorar mucho. La pérdida de límites y las "malas conductas" acompañan a la ambiguedad de los valores, y en este sentido las consecuencias las sufrimos alumnos y educadores (padres, docentes, medios de comunicación, estado...) Los profesores hoy tienen miedo a sus alumnos y los alumnos miedo a una vida que no le promete ni asegura nada. En esta época, los chicos son distintos a los de otras épocas? Yo creo que no. Los que si hemos renunciado a proteger valores y a poner límites por el bien de todos, hemos sido los adultos. Unas palabras de otro tiempo: “¿Qué les pasa a nuestros jóvenes? No respetan a sus mayores, desobedecen a sus padres. Ignoran las leyes. Hacen disturbios en las calles inflamadas con pensamientos salvajes. Su moralidad decae. ¿Qué será de ellos?” - Platón

Deja una respuesta