Con la Iglesia se ha topado, la Gripe A
La cúpula eclesiástica española parece últimamente abonada a los conflictos. Pero el culpable del más reciente y, a la vista de la escasa o nula reacción de los de negro, menos urgente dilema dogmático-moral-higiénico que se les ha presentado al "Rouco Team" no es ZP, ni los matrimonios homosexuales ni los tratamientos de fertilidad asistida -que de todos modos les siguen tocándoles los "farolillos"-, sino un virus que al nombrarlo bien parecería que estamos jugando a la guerra de barcos: H1N1.
Todo verano tiene su canción - tostonazo, con o sin el incombustible y embalsamado Georgie Dann, ya que sirve para procurar a nuestras calenturientas y siempre malintencionadas mentes pensantes de un sustitutivo del vecino plomo. También viene pegado al verano cual mosca cojonera el programa de pruebas gimnástico - humorísticas -y eso que este verano he llegado a echar de menos a "miraquepeinaoquesalgo" Ramón García y las duchas de Anita "Tutankhamon" Obregón-; y otra suerte de esperpentos que, verano tras verano, acuden junto a nuestra hamaca de la playa cual enjambre de mozalbetes al puestecillo de helados.
Uno de esos esperpentos es el temita recurrente del verano, esa noticia, chascarrillo o sonsonete que los "telediarios" nos colocan en el córtex cerebral para ir entreteniéndonos todos los días entre chapuzón y paella. Es un modo de tenernos pegados a la "caja tonta" al menos durante el ratito del noticiero de rigor y de paso, controlar hasta cierto punto las tertulias de bar... no vaya a ser que surja por ahí un "Espartaco" que movilice a las masas y a ver quién manda entonces a los antidisturbios... El "temita recurrente" de este verano ha sido la ya más que famosa, cansina Gripe A.
El poder de la información es impresionante -qué duda cabe-, pero está quedando de una evidencia ya rallana en la desfachatez la constatación de que la desinformación otorga un poder ya no inmenso, sino casi inconmensurable, infinito, me atrevería a sentenciar. La histeria colectiva conseguida con una bacteria que ha marcado menos mortalidad que cualquier gripecilla estacional de los últimos años, da una pista de hasta dónde llega la capacidad de abstracción de la masa tocando los resortes comunicativos adecuados. Y de gripe no, pero de comunicación, los chicos de ZP saben un rato. He llegado al extremo de verme obligado a encasquetarme una mascarilla al entrar con un gesto de carraspera a la consulta de un médico... de pueblo pequeño y profundo, pero médico (que yo creía que para ostentar el cargo hacía falta algo más que el Bachiller, ¿no?). Esa formación contínua que en la Seguridad Social sigue escaseando, ya no es que brille, doña Trini, es que deslumbra. Nadie sabe a ciencia cierta nada, tan sólo que, por si acaso, vete al guano y mira para otro lado cuando tosas y no me dés un beso no sea que se me caiga a cachos la jeta.
Pero para colmo de colmos, lo de la Iglesia. Tiene guasa -y no poca- que la autoridad civil tenga que pedirle a los de Rouco que recomienden a sus feligreses evitar el contacto con las reliquias y con los demás para evitar contagios... Je, je... Un socialista pidiend oa un cura que predique evitar el contacto físico tiene lo suyo de gracia, ¿no creéis? Y eso que los "Rouco Boys" se están haciendo los suecos de momento.
Claro: si la crisis aumenta el número de velitas al santo o a la virgen de rigor "para ver si se arregla lo mío" o a ver si besándole la chepa a la Virgen de la Teta al Hombro o al prepucio de San Apatuerto Bendito nos llaman del Inem con un milagro... ¿cómo le sentará al negocio "beso-reliquiático" tal merma de gestión de milagritos? Con la Iglesia, la Gripe A ha encontrado el chollo...










