A fuerza de chascarrillos, casi nos habíamos acostumbrado a que la SGAE esquilmara nuestros ya maltrechos bolsillos con todo tipo de excusas, sin caer en la cuenta de aquello que tanto hemos gritado tantas veces: ¿a dónde va el dinero del canon digital? Bueno, pues parece que, gracias a la Asociación de Internautas, ya se ha despejado la incógnita: “a la saca”, como diría el bueno de José Mota en uno de sus gags.
Parece que todo le sale mal al pobre Zapatiestas, justo ahora que en Europa lo clavan en la silla para que no se escape antes de agotar la legislatura, que los barones le hacen burlas y mofas por la espalda, que la Merkel lo usa de felpudo en cuanto puede y, por si fuera poco, hasta sus amiguitos del árbol feliz Pe, Ja y compañía, caen ahora presos del más absoluto y desgarrador silencio… Y por si faltaba algo… ¡Zas! ¡Entolaboca! El Judas de Jesucristo Superstar, preso por ladrón, y sin cobrar las 30 monedas del Sanedrín.
Sería hasta cómico que el personaje por el que se hizo famoso este amigo de lo ajeno le pase factura de una manera tan clara, y sea el sucio dinero el que, como ocurriera en la obra en la que compartió cartel con Camilo Sexto, sellara su perdición y de paso, el de todos sus conciudadanos al condenar a muerte a Jesús de Nazaret. En este caso, la realidad que nos aprieta, nos ha condenado a todos a pagar un impuesto revolucionario que sólo ha empleado no en mejorar la auténtica mierda de cine español que gozan sólo quienes lo cobran, ni tampoco en ayudar a tantos y tantos artistas, músicos, cómicos, y un largo etcétera, que arrastran sus cuerpos por arcenes, estaciones de metro y jardines… No, lo único que ha engordado ese dinero es su propio bolsillo y bueno, el de los colegas.
Con los tiempos que corren, que un sujeto no tenga bastante con un sueldo de pijo acomodado -de éstos hay por doquier a poco que sigas el tufo a trifásico podrido- y tampoco con una jubilación que ríete tú de las plantaciones de Felipe González o de las medallas de Josemari “Ansar”, es de juzgado de guardia. Con este tipo de sanguijuelas en la poltrona, los del 15M casi me parecen hasta demasiado suaves…
Pero es que lo peor no es eso: lo peor es que esto se recrudece y toma proporciones alarmantes en un momento en que la pela no es que escasee, es que “ni está ni se le espera”, como a Armada en La Zarzuela. Mal andan los tiempos pero si encima el poco dinero que alumbra nuestros días nos lo chulea un imbécil que se meaba en el público, un comunista con visa y un Judas de pega… Oiga, casi que me pongo rastas, le meto un puntapié al primer político que me encuentre por la calle, y que me dé de comer el Estado. Total, en la cárcel no me va a faltar el caldo. Manolo, espérame que me voy contigo a la “mani”…



