Debe ser lo único que tiene claro ese señor de cejas arqueadas y gesto amable llamado Zapatero. En los últimos meses hemos asistido más a un consultorio esotérico que a otra cosa, cada vez que nos asomábamos a Moncloa... ¿o no? Ah... Misterio, misterio... Se lo preguntaremos al genio de la lámpara.
Que algún día saldremos de la crisis es una conclusión a la que, creo, sabemos llegar nosotros solitos sin que el Presidente nos ilumine con su preclara intuición político-económica. Es como decir que algún día lloverá y, a no ser que uno sea vecino de Lawrence de Arabia en un remoto desierto, es una afirmación que para poco más que para iniciar una conversación puede servir. De hecho, a estas alturas del partido estamos en disposición de afirmar que hay conversaciones que más vale no iniciar. Y si no, que se lo cuenten a Teresita Fernández de la Vega -que ya no es de Beneixida, por lo que cuentan- con ese "telojuroporSnupi" asegurando que su padre estuvo perseguido por el Régimen franquista... Sí que lo persiguieron, sí... para darle una medalla al mérito en el trabajo. O sea, que no sólo no estuvo mal mirado por Franco sino que le sirvió tan fielmente que lo premió y todo.
Es la asignatura pendiente de este gobierno, que bien haría en aprender de "papá" Felipe. Él sí que sabía decirle a los españoles "tontos" en su cara y que pareciera que nos estuviera llamando "estupendos proletarios". Palabras como "solidaridad" y "porconsiguiente" se echan en falta en Ferraz, y es que "talante" y "esotodavíanolosé" son vocablos que no les llegan ni a la suela de los zapatos.
Sin embargo, Zapatero parece abonado al gafe más absoluto. Basta que afirme algo para que al día siguiente algo o alguien le desdiga haciéndolo, además, con bombos, platillos y altavoces de 5000 watios. Cada día se reafirma más la imagen de Míster Bean asociada a este Presidente del desgobierno que, bromas góticas aparte, no hay foto del concierto internacional en la que no quede como un "pegote" -me abstengo en concretar de qué material-. El señor Zapatero, en un alarde de brillantez y locuacidad, nos espeta sin anestesia ni nada que "no sabe cuándo comenzaremos a recuperar empleo"... Pues nada, mientras haya paga de cuatrocientos euros, a vivir, que son dos días...
Pero no se me alegren aún los del otro bando, que no se escapan. Si el desánimo y la desesperanza hace mella en la ciudadanía en estos días que corren es precisamente porque la alternativa política -perdón... ¿la qué?- a estos incompetentes en continua improvisación, sólo se mete el dedo en la boca y mira hacia el techo con cara de "a mí, que me registren". Bueno, eso tampoco, porque como les registren un poco más, conoceremos hasta la medida exacta de los palominos de calzoncillos y braguitas patrias como nunca antes. El caso es que responder a la estulticia con adivinanzas gallegas y pataletas tipo "no me toques la CAMiseta" no aporta nada... como tampoco subirse a un Ferrari, pintarse la manita de colores e irse con ella en alza a Castellana o hacerse el muy mejor amigo de Patxi.
Es trágico oir a gentes desesperadas, al borde de la mendicidad, rezando para que vuelvan viejos dinosaurios como González o Aznar... ¡Dios mío, debemos estar mucho peor de lo que parece!








