De verdad, déjalo, en serio… No te preocupes que ya nos apañamos. Por lo que más quieras, José Luis, no la jodas más… Vete a sembrar cereales a León, hijo, anda, que ya la has cagado bastante.
Anda por ahí un grupete de intrépidos y omniscientes iluminados argumentando una campaña de concienciación psicológica colectiva porque, se dice, esto de la crisis es más anímico que otra cosa. Como diría mi buen amigo Edu… “¡Zas, en tolaboca!” Después de lo de que nuestra economía estaba en la “Championslig”, de lo de la “desaceleración económica”, del “crecimiento cero” (que en mi pueblo se le llama “estar más parao que un Simca 1000 a keroseno”) y una larga sarta de estupideces más que han hecho de nuestro presidente el remedio prefecto para el aburrimiento de medio mundo y el más reactivo laxante para el otro medio, ahora me salen con esto.
O sea, que el millón cien mil familias que tienen a TODOS sus miembros en el paro; los inmigrantes que además de estar en el paro y mal mirados por los españoles con aquello de “estos tienen la culpa” (que manda huevos, si vinieron engañaos por un señor con cejas que les decía que aquí atábamos los perros con longanizas) tienen que joderse con su morriña santiaguera porque sencillamente no tienen ni para volverse con los suyos; los millones de estudiantes que tiemblan ante la posibilidad de acabar sus estudios porque se ven lo que les espera; las mujeres que cobrar menos que un hombre en su mismo puesto ya no es su peor problema en el trabajo; los padres y madres que tienen que mudarse con toda su prole a casa de la abuela (a la que han tenido que sacar de la residencia para poder quedarse con su pensión) porque el mismo banco que les regaló el boli bic y casi les hace una limpieza de bajos para que firmaran su hipoteca ahora los echa al tercer impago; los jóvenes que sueñan con poder casarse o irse a vivir juntos algún día porque cada vez que piden una hipoteca escuchan más carcajadas que en “Torrente 14″… Todos esos tienen que sonreír y tirar para adelante porque el optimismo es lo que les va a sacar de esta situación… Ah, claro, qué tontos somos, ¿cómo no se nos ha ocurrido antes?…
No sólo nos hunden más profundamente y a más largo plazo que a ningún otro país, nos mienten, nos timan con lo de los cuatrocientos euros “de regalo” para después quitárnoslos otra vez, nos dejan en ridículo ante la Comunidad Internacional hasta el punto de que la palabra “español” despierta automáticamente la “sonrisita”, nos roban cobrándonos impuestos revolucionarios para pagar sus deudas políticas, nos escupen en la cara mientras se mean en la “balanza” de la Justicia, abofetean sin pudor alguno nuestra hambre pasándonos los billetes por los morros para REGALÁRSELOS a los bancos -”para reactivar los préstamos”, ¿te acuerdas ZP?-, nos meten por el orto las subidas de carburante, tarifas eléctricas, impuestos y cuantas “lindezas” les pasan por el arco del triunfo… y ahora encima, insultan nuestra inteligencia con esto.
Que el socialismo de puño en alto y cartera llena ha manejado como nadie la fábula y el cuento infantil para llevarse el ascua mediática a su sardina, es más que sabido… Casi tanto como que PRISA ya no es la que aupaba a diario a Felipe González -Zapatero no tiene ni la milésima parte de autoridad moral que en su día lució el de las chaquetas de pana y los “porconsiguientes”- y que las MEDIAS de PRO, las SEXTAS y los Miliquitos no saben de esto de la Prensa como Cebrián y compañía… Y Zapaterete va ya por el cuarto encargado de la cosa de la Prensa en su Gabinete.
Anda, José Luis, deja de intentarlo ya, que ya no eres ni siquiera gracioso. Vamos, que hemos agotado ya las chanzas, los chistes y los chascarrillos, porque al nivel de estulticia al que con tanta dedicación has podido llegar, sencillamente es que ya no tienes ni puta gracia. Como para que ahora, defenestrados nuestros “orificios naturales” (que diría mi buen amigo el crucigrama del domingo) hasta el sadismo más salvaje y violadas, ajadas y vilipendiadas nuestras más elementales aspiraciones financieras por tus sagaces amigos los bancos (que siguen sin prestar ni para el pan) y nos mandan a una panda de acomodados -que lógicamente nunca van a saber lo que se tarda en pasar la revisión del paro porque la oficina del INEM la conocen sólo de los chistes de Arévalo- que tienen el cuajo de contarnos que esto sólo lo arreglamos nosotros con actitud optimista…
Como diría el comisario de los Hombres de Paco, ¿sabes con qué se arregla esto? ¿Quieres que te diga, José Luis, con qué se arregla esto? Con mis cojones, José Luis… Esto se arregla con mis Santos Cojones.


